¿Qué es la Fobia Social?

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TRASTORNO DE ANSIEDAD SOCIAL

“Te sudan las manos, sientes las mejillas y la punta de tus orejas ardiendo, empiezas a marearte. Se acercan a darte la mano y no sabes cómo actuar. Temes decir alguna tontería, tartamudear o que noten tu excesiva sudoración. Quieres marcharte, pero no puedes dejar mal a tu jefe. Deseas presentar ese proyecto para el que tanto has trabajado, pero temes que no te salga la voz ¿y si tartamudeo? ¿y si me quedo en blanco? ¿y si hago el ridículo? Te excusas con tu jefe, inventas algún motivo, sales de la sala agitado y te apresuras en llegar al baño. Otra vez ha vuelto a pasar.”

¿Alguna vez has sentido tanta vergüenza y miedo a hacer el ridículo que te paralizas? ¿Te has sentido frustrado por no poder acercarte a esa persona que te gusta y hablarle? ¿Has dejado de salir a comer con tus amigos por temor a que piensen algo malo acerca de ti?

Si te reconoces en alguna de estas preguntas, seguro que te interesa saber qué es lo que te puede estar pasando.

¿QUÉ ES LA FOBIA SOCIAL?

Es normal que, en algunas situaciones sociales, nos pongamos nerviosos. A todos nos ha pasado que, al hablar en público o al conocer a gente, nos angustiemos y no sepamos actuar. Sin embargo, si el nivel de ansiedad es tan elevado que necesitas evitar esas situaciones, puedes estar sufriendo fobia social.

El trastorno de ansiedad social o fobia social es el miedo a ser juzgado o rechazado por los demás. A diferencia del nerviosismo ocasional, este trastorno concibe ansiedad, miedo y evasión hasta llegar a obstaculizar nuestro día a día. Este trastorno está caracterizado por un temor continuo a las situaciones sociales que pueden resultar embarazosas.​ Este miedo puede ser desencadenado por el escrutinio, ya sea real o percibido, de otras personas.

Hay diferentes tipos de fobias sociales, algunas son restringidas: dar una charla, interactuar con personas que nos atraigan o comer en público. Otras, sin embargo, son extensibles a cualquier situación social, aunque generalmente, fuera del ámbito familiar.   

La fobia social suele mostrar los primeros signos en la adolescencia. Al contrario que la mayoría de las fobias, la social se presenta de forma indistinta en mujeres y hombres.

Cabe destacar que es el tercer trastorno mental más común en adultos y hasta un 7% de población lo padece. Entonces, siendo tan habitual ¿cómo podemos identificarlo?

¿CUÁLES SON LOS SÍNTOMAS DE LA FOBIA SOCIAL?

A continuación, vamos a destacar los síntomas emocionales más representativos de este trastorno:

  • Miedo y/o ansiedad extrema en situaciones sociales en las que la persona esté expuesta al juicio de otros individuos.  
  • La persona teme actuar de algún modo que muestre signos de su padecimiento y pueda ser juzgada negativamente por ello.
  • Las situaciones sociales generalmente provocan miedo y malestar y, por ende, se evitan y resisten a ellas.
  • El miedo es desproporcionado a la amenaza y causa malestar o deterioro social y laboral.

Asimismo, hay síntomas físicos que, en la mayoría de las ocasiones, acompañan a este trastorno. Algunos de ellos son:

  • Sudoración excesiva.
  • Náuseas y mareos.
  • Rubor y evitación de contacto visual.
  • Temblor y rigidez muscular.

Reconociendo los síntomas mencionados arriba ¿Se podría llegar a prevenir este trastorno? ¿Existe alguna manera de evitar sufrirlo? En el siguiente bloque vamos a explicar unos sencillos puntos para ayudarnos a ello.

¿CÓMO PUEDO PREVER LA ANSIEDAD SOCIAL?

No podemos saber qué causará a una persona un trastorno de ansiedad, pero podemos tomar medidas para reducir ese impacto.

Busca ayuda profesional cuanto antes. Si la ansiedad no se trata, cada vez será más difícil gestionarla y se apoderará de tu vida.

Fija tus prioridades. Si haces un buen uso de tu tiempo y energía, la ansiedad puede disminuir. Dedica tiempo a realizar las actividades que te gustan.

Asimismo, llevar un registro de tu día a día, como un diario, por ejemplo, puede serte de gran ayuda. Con ello puedes esclarecer qué situaciones te afectan y que situaciones te hacen sentir bien.

Evita el consumo de sustancias perniciosas. El consumo de alcohol y otras drogas puede provocar o empeorar la ansiedad. Si sientes que no tienes la capacidad para dejarlas por ti mismo, consulta a un especialista.

¿CUÁLES SON LAS POSIBLES CAUSAS?

Al igual que sucede con otras alteraciones mentales, la ansiedad social se origina por diversos factores biológicos y ambientales.

Si bien es cierto que no hay una causa establecida, pues cada individuo tiene unas características únicas, hay factores comunes.

El factor hereditario, por ejemplo, tanto en las conductas genéticas, como en las adquiridas.

En el entorno también podemos encontrar relación. La fobia social puede ser una conducta adquirida. Puede haber relación de aprendizaje; hijos que imitan episodios de ansiedad sufridos por familiares.

Asimismo, hay personas que sufren ansiedad tras pasar por alguna situación social incómoda.

FACTORES DE RIESGO EN LA FOBIA SOCIAL

Existen, también, factores de riesgo que pueden agravar o incentivar que este trastorno se manifieste, tales como:

  • El carácter. Una persona tímida o introvertida, puede ser más propensa a desarrollar fobia social.
  • Una experiencia negativa concreta. Un niño que ha sufrido rechazo o, incluso, humillación en público.
  • Si los progenitores o hermanos han padecido trastorno de ansiedad social.
  • Tener alguna característica llamativa. Una marca o cicatriz visible o un tartamudeo nervioso pueden hacer que la timidez se agrave y exista mayor riesgo.

Un trastorno de fobia social, si no es tratado, puede llegar a controlar tu vida. La ansiedad no atendida, como hemos comentado anteriormente, interfiere en el día a día. Puede causar problemas en el trabajo, en el estudio y en cualquier actividad que nos haga disfrutar de la vida.

Tanto es así, que dicho trastorno puede ocurrir o coexistir con otros trastornos, como la depresión.

POSIBLES COMPLICACIONES DE ESTE TRASTORNO

Explicado esto, debemos reconocer que hay ciertas actitudes que se retroalimentan con dicho trastorno.

Una baja autoestima, por ejemplo, puede aumentar el riesgo de padecer esta ansiedad. Asimismo, si se sufre esta fobia, la autoestima también disminuye.

Ocurre lo mismo con la hipersensibilidad a las críticas<