¿Qué es el Trastorno de Estrés Postraumático?

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El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es un trastorno que algunos individuos presentan tras haber vivido o presenciado un acontecimiento peligroso, aterrador o impactante. Algunos de los síntomas incluyen pesadillas, ansiedad y pensamientos incontrolables.

Es normal sentir miedo durante una situación aterradora o después de ésta. Lo habitual es que este temor provoque incluso cambios en el cuerpo en fracciones de segundo como respuesta ante esa situación amenazante. Esta respuesta de “lucha, huida o parálisis” es una reacción estándar que sirve para proteger a la persona de cualquier peligro. Casi todas las personas que pasa por situaciones traumáticas tienen alguna dificultad temporal para adaptarse y afrontarlas, pero con el tiempo mejoran de forma natural. Las personas que continúan teniendo problemas meses, incluso años más tarde, podrían estar sufriendo trastorno por estrés postraumático. Las personas con este trastorno pueden sentirse asustadas, ansiosas o estresadas, incluso cuando ya no están en peligro.

¿Quiénes suelen sufrir este trastorno?

Cualquier persona puede sufrir el trastorno por estrés postraumático, y a cualquier edad. Los casos más habituales son víctimas de violación y agresiones sexuales, personas que han sufrido accidentes, catástrofes o atentados terroristas. También es habitual que las personas que hayan sufrido maltrato físico o psicológico presenten síntomas de este trastorno. Los primeros casos estudiados de este trastorno fueron los veteranos de guerra, en general, cualquier persona que haya sufrido algún acontecimiento grave es susceptible de presentar TEPT. De hecho, algunos eventos, como la muerte repentina de un ser querido, también pueden causar el trastorno por estrés postraumático. Las últimas investigaciones aseguran que las mujeres son más propensas que los hombres a presentar TEPT.

Síntomas del trastorno de estrés postraumático

Los síntomas del trastorno de estrés postraumático (TEPT) surgen tras los tres primeros meses de un suceso traumático, pero a veces tardan incluso años en aparecer. El curso del problema varía de una persona a otra. Algunas personas se recuperan en pocos meses, mientras que otras tienen síntomas durante mucho más tiempo. Hay casos en que el problema se vuelve crónico.

Los síntomas TEPT generalmente se agrupan en cuatro tipos: recuerdos intrusivos, evasión, cambios en el pensamiento y en el estado de ánimo, y cambios en las reacciones físicas y emocionales. Los síntomas suelen variar con el paso del tiempo o según cada persona.

Estos síntomas ocasionan problemas considerables en situaciones sociales, laborales y personales. También pueden interferir con la capacidad de la persona en sus tareas diarias.

Los síntomas de los recuerdos intrusivos suelen ser:

  • Recuerdos recurrentes, involuntarios y angustiantes del evento traumático
  • Angustia y reacciones físicas intensa a las cosas que recuerdan el suceso traumático
  • Revivir en la mente el hecho traumático como si estuviera sucediendo de nuevo (reviviscencia)
  • Pesadillas o sueños perturbadores sobre el hecho traumático

Los síntomas de la evasión suelen ser:

  • Evitar pensar o hablar acerca del suceso
  • Evitar lugares, actividades o personas que recuerdan al suceso traumático

Los síntomas de los cambios en el pensamiento y en el estado de ánimo más habituales son:

  • Pensamientos negativos sobre uno mismo, otras personas, o el mundo en general
  • Problemas de memoria, no recordar aspectos importantes del suceso traumático, o de los días y meses posteriores
  • Dificultad en iniciar y mantener relaciones cercanas
  • Distanciamiento o problemas con familiares y amigos
  • Dificultad para sentir o identificar emociones positivas
  • Dificultad para identificar emociones en general
  • Cambios rápidos y sin motivo aparente en reacciones físicas y emocionales
  • Falta de interés y desmotivación con actividades que antes se disfrutaban
  • Desesperanza acerca del futuro

Los síntomas de los cambios en las reacciones físicas y emocionales suelen ser:

  • Sentimientos intensos de vergüenza o culpa
  • Estar siempre alerta a posibles peligros
  • Facilidad para sobresaltarse
  • Problemas con el sueño
  • Comportamientos autodestructivos, como beber en exceso o conducir demasiado rápido
  • Problemas de concentración
  • Irritabilidad, arrebatos de ira o comportamientos agresivos

Gravedad de los síntomas

Después de un evento traumático, es natural tener algunos de los síntomas que se mencionan anteriormente. Ocasionalmente estos síntomas pueden ser graves, pero desaparecen tras pocas semanas. Esto es lo más habitual y se conoce como trastorno de estrés agudo. En el caso de que los síntomas duren más de un mes, y que afecten gravemente la capacidad de la persona para funcionar en su día a día, es muy probable que la persona tenga el trastorno por estrés postraumático. Es habitual que este trastorno se manifieste varios meses, incluso años más tarde, y venga acompañado (u oculto) con otros problemas, principalmente ansiedad o estado de ánimo depresivo.

¿Cuáles son las causas del trastorno de estrés postraumático?

Es importante recordar que no todo el que pasa por una situación peligrosa tendrá el trastorno por estrés postraumático. De hecho, muchos se recuperarán rápidamente sin necesidad de una intervención. Los investigadores no están seguros de la razón por la que algunas personas presentan el trastorno de estrés postraumático. Al igual que con muchos problemas psicológicos, el trastorno de estrés postraumático puede ser causado por una combinación compleja de experiencias estresantes, riesgos de problemas mentales hereditarios, y características de la personalidad heredadas.

Factores de riesgo para sufrir TEPT

Se pueden considerar algunos factores que influyen en la probabilidad de padecer este trastorno:

  • Trabajos con alto riesgo de exposición a situaciones traumáticas, como policías, militares o bomberos
  • Sufrir un trauma muy intenso o de larga duración
  • Tener problemas de abuso de sustancias, como consumir alcohol en exceso o drogas
  • Haber sufrido maltrato infantil, u otros eventos traumáticos durante otras etapas de la vida
  • Sufrir otros problemas psicológicos, como depresión o ansiedad
  • Carecer de un sistema de apoyo social, de familiares y amigos
  • Antecedentes familiares cercanos con problemas mentales, como depresión o ansiedad

Tratamiento del trastorno por estrés postraumático

Es importante que un psicólogo experto en tratamiento del trastorno de estrés postraumático sea el encargado de realizar la evaluación y el tratamiento de este trastorno. Si alguien con TEPT está pasando por alguna situación traumática actualmente, como puede ser una relación de maltrato, es necesario abordar ambos problemas. Es habitual que otros trastornos se estén dando al mismo tiempo, como ataques de pánico, abuso de sustancias, ansiedad o depresión.

La terapia más eficaz para el TEPT es la cognitivo conductual, que ayuda al paciente a conocer los síntomas, aprender habilidades para ayudar a identificar los factores desencadenantes de estos, además de aprender habilidades para controlarlos. La terapia cognitivo conductual para el trastorno de estrés postraumático incluye:

Psicoeducación sobre el trauma:

Es de vital importancia que la persona que sufre este trastorno conozca en que consiste y como esto condicionará su vida para siempre. Los traumas, si se intentan olvidar, se apoderan de nuestra vida. El objetivo es entender lo que pasó, saber como nos ha afectado en nuestras creencias y forma de sentir, y hacer todo lo posible para superarlo. Es como curar una herida infectada, duele mucho y nunca quedará como antes, pero si cicatriza bien se puede tener una vida perfectamente normal.

Exposición al trauma:

Esta técnica ayuda a las personas a enfrentar y quitarle fuerza sus miedos. Consiste en exponerse poco a poco a la situación traumática que se sufrió, pero de una manera segura. Se suele utilizar la escritura, imágenes mentales, incluso visitas al lugar donde ocurrió el hecho (en caso de que esto sea posible). Esta técnica es muy eficaz para ayudar a la persona a entender y gestionar sus emociones.

Reestructuración cognitiva:

Junto con la exposición, la reestructuración cognitiva nos ayuda a que las personas les den un significado realista a sus sentimientos. En muchas ocasiones, las personas tienen recuerdos distorsionados del acontecimiento traumático debido a la intensidad emocional de esos momentos. También es muy normal que haya bloqueos mentales y que se intensifiquen los sentimientos de vergüenza o culpa, por ejemplo.  

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