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Estabilidad emocional: mantener la calma y el equilibrio en el día a día

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La estabilidad emocional nos ayuda disfrutar de un estado de mayor serenidad en el día a día, además de facilitar nuestras relaciones interpersonales. Los beneficios son tantos, que merece la pena trabajar en ello para disfrutar de una vida más positiva, equilibrada, y con más probabilidades de ser feliz.

Qué es la estabilidad emocional y cómo conseguirla

El concepto de estabilidad emocional hace referencia a la capacidad de una persona para manejar adecuadamente sus emociones desde una perspectiva más positiva y optimista. Consiste en desarrollar herramientas psicológicas que nos permitan afrontar los cambios de manera adecuada y sortear, con todo el éxito posible, los diferentes obstáculos inevitables de la vida. Para llegar a ello, la introspección es fundamental, ya que es lo que nos permite poder conocernos de verdad. Al mismo tiempo, hay que aprender a aceptar los propios sentimientos, y contar con un mecanismo para procesar las emociones de forma que estas no lleguen a sobrepasarnos.

Un buen manejo de las emociones está al alcance de todos, pero para ello hay que hacer una revisión profunda de nuestras costumbres, pensamientos y reacciones, para abandonar lo que no nos favorece e incorporar hábitos correctos. Estos son algunos consejos para conseguir una mayor estabilidad emocional.

Cuidado con lo que piensas

A veces, la mente nos engaña, y eso es algo que debemos tener muy presente. Todos podemos ser presa, en cualquier momento, de una distorsión cognitiva o de un sesgo de pensamiento que nos lleve por el camino equivocado. No hay una sola verdad; hay muchas, todas ellas filtradas por la mente de quien las está proyectando. Creer a pies juntillas en la veracidad de todo lo que pensamos es el origen de muchos problemas de inestabilidad emocional. Por ejemplo, podemos pasarnos el día enfadados porque nos hemos cruzado con un amigo y no nos ha saludado. Es posible que la realidad sea que simplemente iba despistado.

Otro ejemplo: la ansiedad nos devora porque nos autoconvencemos de que vamos a suspender un examen importante y esto es simplemente una anticipación de un acontecimiento que no sabemos si va a suceder o no.

Lo más sano que podemos hacer es poner en duda este tipo de pensamientos cuando identificamos que podrían estar siendo exagerados o irracionales. Aprender a pensar de una forma más realista y objetiva hará que nuestras emociones sean más equilibradas.

No juzgar a las emociones, clave para la estabilidad emocional

Aunque se habla mucho de emociones positivas o negativas, la realidad es que no hay ni buenas ni malas. Todas cumplen una función en nuestra psique, así que todas son necesarias en el momento adecuado. Estas emociones desagradables son reacciones normales a las cosas que nos ocurren y a cómo las interpretamos, y forman parte inseparable de la vida. Nadie tiene la culpa de que sintamos miedo, tristeza o dolor, y estos sentimientos no se pueden evitar ni controlar, pero sí se pueden entender para poder manejar las reacciones que nos provocan.

No buscarle sentido a todo

En la vida pasan cosas que no nos gustan, personas que no nos tratan como nos merecemos, o imprevistos que nos desbaratan los planes. Desde nuestra perspectiva puede ser injusto, aunque todo es una cuestión de azar en muchos casos. Intentar tenerlo todo bajo control solo lleva a la frustración y la infelicidad, porque realidad está llena de incertidumbre y de sorpresa. Casi nunca sucede nada de la manera en la que lo habíamos imaginado. Así que, para alcanzar la estabilidad emocional, es crucial asimilar que van a pasar cosas, sin ninguna justificación, simplemente porque el mundo sigue su curso.

Llevar un diario de emociones

El autoconocimiento es un paso importante para la gestión emocional, y nada más práctico que llevar un diario. En un cuaderno podemos tomar nota de cómo nos sentimos a lo largo del día, y como reaccionamos ante las situaciones que se van presentando. Incluso, podemos ir un paso más allá y anotar el pensamiento que genera la emoción, y así llevar un registro también de nuestro diálogo interior. Con el tiempo podremos identificar claramente los patrones que nos interesa cambiar.

Socializar con las personas adecuadas

La estabilidad emocional también depende mucho del tipo de personas que nos rodean. Si aspiramos a una vida más equilibrada y feliz, es fundamental contar con una red de amistades sanas, que aporten y que nos ayuden a crecer. Esto pasa por saber identificar esas relaciones que nos están resultando tóxicas, incluso sin darnos cuenta de ello.

Tener una vía de escape

Hay personas que experimentan emociones muy intensas, y necesitan disponer de una vía de escape que les ayude a canalizarlas. Puede ser el deporte o cualquier otro ejercicio físico como el baile, disciplinas como el yoga o el taichí, o actividades artísticas como pintar, hacer cerámica, manualidades… En definitiva, crear cosas. No hace falta tener habilidades especiales, lo que se busca es el proceso de catarsis emocional que nos ayude a restaurar nuestro equilibrio.

Una pausa para reflexionar

A veces, el ajetreo del día a día nos envuelve en un torbellino, de sucesos y de emociones, en el que simplemente nos dejamos llevar. Por eso es importante parar unos minutos y ponerlo todo en orden en nuestra cabeza, y analizar las cosas una a una y por separado, y con algo de perspectiva. Esto puede ser de gran ayuda para minimizar los problemas que van surgiendo, y partir de una base emocional más calmada para poder encontrar mejores soluciones. El mismo diario puede servirnos para repasar por escrito nuestra jornada.

Encontrar un hobby, una ayuda para mantener la estabilidad emocional

Las personas que tienen un hobby son más felices y tienen un mejor equilibrio emocional. No siempre es fácil encontrar una afición que nos apasione y nos entretenga, por eso es interesante ir probando cosas nuevas. Lo ideal es que se trate de actividades que no tengan que ver con pantallas y dispositivos, que están ya demasiado presentes en nuestro día a día. Puede ser un deporte, cocinar, un rato de lectura, ir a clases de acuarela, hacer voluntariado, cultivar tu propio huerto o jardín, la música, formar parte de alguna asociación… Las opciones son infinitas.

Vivir el presente

Una de las claves para conseguir estabilidad emocional es vivir plenamente el presente, ya que solo así somos capaces de valorar lo agradable de cada instante. A menudo, pasamos más tiempo pensando en el pasado (que ya no se puede cambiar) o intentando anticiparnos al futuro (que nadie sabe qué nos va a deparar). Y en este ir y venir, nos perdemos el presente, sumidos en la frustración, la tristeza o la ansiedad. Ubicarnos de forma consciente en el presente nos libera de un montón de experiencias emocionales desagradables innecesarias, y nos ayuda a tomar decisiones correctas. Para este propósito, el mindfulness y la meditación son herramientas muy eficaces para conseguirlo.

Espero que siguiendo estos consejos puedas comenzar a trabajar para lograr una mayor estabilidad emocional. Si, aun así, sientes que las situaciones te descontrolan y no eres capaz de manejar de forma eficaz tus emociones, no dudes en solicitar apoyo profesional.

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Guillermo Orozco

Guillermo Orozco

Psicólogo en Las Palmas de Gran Canaria. Graduado por la UNED y Máster en Psicología General Sanitaria por la Universidad Autónoma de Madrid. Especialista en trastornos de ansiedad y trastornos del estado de ánimo. Experto en Terapia de Pareja y Terapia Online.

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